A partir de 1964, la Entidad empezaría a entrar en una situación económica y deportiva de cierta gravedad, básicamente por la acumulación de los intereses monetarios que se les debía las distintas entidades bancarias, unido a la escasez de socios que permitiesen una adecuado crecimiento del Club (En una entrevista concedida a D. Avelino Villamarín, en diciembre de 1965, se afirma que el número de abonados era "escasamente de 6.000, al igual que pudieran tener clubes de Segunda, como el Hércules o el Cádiz". En la Temporada 65-66 eran sólo 6.300 socios, para un Club de Primera División con un Estadio para más de 16.000 personas. A lo anterior, unimos a que Villamarín no se halla bien de salud, aunque pretendiese encontrarse aparentemente repuesto ante los medios de comunicación de la gravísima enfermedad que terminaría con la presentación de su dimisión como Presidente del Real Betis, y poco después con su vida en 1966. Villamarín pasea al delantero Ansola por Barcelona y Madrid, pero las ofertas son insatisfactorias, por lo que el goleador vasco se quedaría otro año más en el Betis.
EL PAPEL DEL TRIANA BALOMPIÉ
Con Pepe Valera de Director Técnico del Club, en el verano de 1965 se confía para el Filial trianero al veterano entrenador Rafael Villarín, un trotamundos del fútbol que haría subir de los juveniles a hombres que posteriormente tuvieron cierta importancia en el Betis, como Demetrio o Cristo.
Rafael Fernández Villarín fue el entrenador elegi- do por la Secretaría Técnica que dirigía Pepe Va- lera, para la Temporada 1965-66. Villarín empezó a jugar en la Agrupación Deportiva Museo, allá por 1944; posteriormente jugó en el Calvera CF, Ante- querano, Eldense, Algeciras, Úbeda, Motril y Lora. En 1960 obtuvo el carnet de Entrenador Regional, colaborando en la cantera bética junto a Tejera y Andrés Aranda, ya con éste en el Primer Equipo. Como entrenador había dirigido al Calavera CF, Juventud Balompié, Barbate y Ayamonte CF, al que salvó del descenso a Regional durante la Campaña 1964-65. En este Ejercicio, Villarín daría al Betis los jugadores Demetrio y Cristo, así como la victoria en el trofeo Sánchez Pizjuán.
Una alineación del Triana Balompié durante la Liga 1965-66, que empató a un gol con el Sevilla Atlético. Forman de pié, de izquierda a derecha: Crespillo, Luna, Telechía, Abascal, González, Ortiz. Agachados: Querencio, Fali, Salamanca, Isidoro y Antoñín. Al fondo, el Gol Norte con el marcador y el Instituto de la Grasa detrás.
Francisco Crespillo García, guardameta del Triana desde 1963 hasta 1966. Con una corta estatura de 1'71 fue el portero menos batido en la Regional Preferente, tanto en la Liga regular donde encajó sólo 4 goles en 16 partidos, como en la Fase de Ascenso a 3ª, en la que le marcaron 8 tantos en los mismos encuentros. La Temporada 64-65 se la pasó casi en el banquillo, ante la llegada de Carmet que venía cedido del Extremadura, jugando sólo 5 partidos de 28 de Liga, los mismos que Carmet disputó con el Primer Equipo entrenado por Ernesto Pons. En la 65-66, jugó la mayoría de los encuentros, además de sentarse como suplente en el banquillo del Real Betis en dos partidos, mientras que Manolo Vega que venía tras su cesión al Constancia, pasó a defender la puerta del Triana Balompié más los últimos 5 partidos del Real Betis de Liga y todos los de la Copa. Crespillo jugó su último encuentro con el Triana, el 28 de junio de 1966, ganando la Copa Sánchez Pizjuán, al vencer 5-1 al At. de Ceuta, para irse luego al Lérida y también jugar en equipo del Ferrol.
En lo referente a la Liga, el Triana se movió siempre por lugares tranquilos, finalizando en la sexta posición, habiendo encajado sólo 38 goles, siendo Crespillo el portero que más jugó: 24 encuentros, sin incluir los que jugó en la Copa Regional Juvenil; Escudero (del juvenil), 3; Vega, 2; Inchausti, 1 (de prueba). Por su parte, Demetrio y Tito fueron máximos goleadores: alrededor de 9 tantos cada uno, ya que en algunas crónicas faltaban a veces algunos realizadores.
Arriba y de izquierda a derecha, tres jugadores del Triana Balompié, además de trianeros: Paco Telechía, titular indiscutible en el centro de la defensa, y que subió al Primer Equipo del Real Betis en 1966, tras tres años en el Triana. Cristo, un habilidoso extremo, pero que también actuaba de interior; durante su primera Temporada en el Triana Balompié fue titular de manera intermitente, y aún debía esperar para incorporarse al Primer Equipo. Demetrio, que al igual que sus otros dos compañeros consiguió la Copa Sánchez Pizjuán, empezó a ser convocado para la Primera Plantilla de la mano del entrenador Luis Belló, en la Segunda División. Debutó en Copa y en Liga esa misma Temporada, la 66-67.