Desde 1947 hasta 1954, el Real Betis se sumerge en la Tercera División. Lo cierto, es que el descenso a la División de Bronce, es la culminación de una etapa negra de la Entidad que podría tener sus principios durante la Guerra Civil Española. Tras la contienda, el Real Betis vuelve al fútbol con las instalaciones en mal estado, con sus mejores jugadores fuera de la ciudad (unos fueron al frente republicano, el exilio....) y con una economía ruinosa, sin poder hacer frente de forma adecuada, a la maquinaria balompedica que se avecinaba. Durante la primera mitad de los años cuarenta, los béticos gozan de una sola campaña en Primera División, la 42-43; pero aquel escarceo resulto un fracaso y de nuevo se vio obligado a caminar por la División de Plata. Fueron años difíciles y que finalizaron con descenso a la ultima de las categorías del fútbol nacional español. Cierto es que en ocasiones se temió por la desaparición, pese a que el Club lo intento todo por ascender, pero el coraje de la que por entonces fue considerada una de las mejores aficiones de la época, consiguió sacar adelante a la Entidad de donde no merecía estar. De esta Afición, emanaron guias, lideres que trabajaron codo a codo bajo una desigual fortuna: nombres como Pascual Aparicio, Juan Petralanda, José María de la Concha o Alfonso Jaramillo, estarán siempre grabados con letras de oro en la Historia del Club, y también en la memoria de la Afición, que nunca debe olvidar a quienes junto al resto de aficionados de entonces, hicieron famoso y sin par el verdiblanco grito de ¡ Viva er Beti manque pierda !
NOVEDAD A 24 DE JUNIO DE 2010: La "cibermentira" del Betis-Larache