Si existe alguien que puede presumir de bético, ese es Don Alfonso Jaramillo. A sus 95 años, ha visto todo lo que se puede ver en el Real Betis. Pero no solo eso, D. Alfonso Jaramillo ha significado una parte fundamental en la Historia del Club; sus aportaciones a la Entidad de las Trece Barras fueron importantísimas: a él le debemos la compra del Estadio por D. Benito Villamarin, en 1961, marcando un hito en la Historia del Beticismo. D. Alfonso luchó como un jabato en los tiempos de la Tercera Division, pues en su domicilio se preparaban los alimentos para que los jugadores del Betis pudieran comer en aquellos desplazamientos por esos campos de Dios, cuando no había un duro en las arcas y la sombra de la desaparición acechaba a la Entidad Verdiblanca. En la actualidad, Jaramillo no esta reconocido debidamente por los rectores del Club, teniendo pendiente una deuda de gratitud con este humilde trianero que tan adentro llevo siempre los colores verdiblancos.
1 . Breve reseña de su vida
D. Alfonso Jaramillo Gonzalez, nació el 2 de junio de 1914, en la C/ Pages del Corro nº 65, por donde estaba el desaparecido Cine Emperador, en plena Cava de los gitanos trianera. De pequeño, estudio en el colegio S.Jacinto y Reina Victoria, aunque a la escasa edad de 11 años tuvo que dejar los estudios para empezar a trabajar en la taberna de Manolo Parreño, la cual estaba cerca de lo que es la pastelería Filella. Al cabo de un par de años, Alfonso pasaría a trabajar en la Fabrica de ceramica del hijo de José Mensaque y Vera, donde permanecería unos años. De allí se iría de botones a la oficina de la Fabrica, situada concretamente en la Calle San Jacinto, en donde aprendió a escribir a maquina y contabilidad. Al fallecer un empleado de la oficina, Alfonso paso a ocupar su sitio de contable. Sin embargo, al movilizarse su quinta durante la Guerra Civil, en febrero de 1937, es llamado a filas, licenciándose finalmente el 26 de junio de 1939. Al día siguiente de la licenciatura, Jaramillo acude al por entonces maltrecho Estadio de Heliopolis con el interés de hacerse socio de nuevo, pues Alfonso recuerda que "empecé a hacerme socio desde muy joven, acudiendo incluso al Campo del Patronato".
Al dejar la Fabrica de Mensaque, allá por los años 54-55, Alfonso adquiere junto a varios socios una fabrica de losetas situada en la calle Aniceto Saenz. Sin embargo, aquel negocio no funcionaria muy bien, por lo que el trianero decidió establecerse por su cuenta, visitando a clientes dentro de lo que es la ceramica. Sin embargo, Alfonso fue beneficario de un premio de la radio, en un programa de Bobby de Glane; con aquellas 40.000 pesetas, Alfonso se hizo de un terreno en la Cartuja, situado al lado de una fabrica de corchos. Concretamente, Jaramillo monto un tejar de ladrillos de suelo. Paralelamente a lo anterior, Alfonso trabajaba como Concejal del Ayuntamiento, permaneciendo en dicho puesto unos seis años consecutivos, abandonando temporalmente el negocio de los ladrillos, retomando de nuevo la ocupación en la fabrica del apoderado de los hijos de José Mensaque, donde estuvo dos años, como representante de azulejos, jubilándose de tal labor.
2. Trianero de pro y hasta la medula
D. Alfonso Jaramillo, trianero hasta los huesos, nunca ha dejado de colaborar para engrandecer a su barrio. En 1960, D. Alfonso hizo de Rey Baltasar en la Cabalgata de Triana, organizada por la Peña Trianera, presidida en aquel entonces por D. Alfonso, quien hizo de mediador con el Exmo Ateneo, siendo Concejal en 1958, para que la Cabalgata pasara por el Arrabal. En 2002, fue nombrado Trianero de Honor; mientras que en 2006 fue vocal de la Comision Organizadora del 75º Aniversario de la Peña Trianera. Por fin, el 12 de diciembre de 2008, se reinagura la Plaza Alfonso Jaramillo, situada en la esquina de la calle Pages del Corro con la calle San Vicente de Paul. La Plaza se corona con un azulejo donado por la Asociacion Amigos del Centenario.
3. Jaramillo....y el Betis del Manquepierda
En el verano de 1947 el Real Betis estaba recien descendido a la Tercera Division. Por un casual, Jaramillo y el nuevo Presidente, D. Pascual Aparicio, mantuvieron una conversacion al coincidir en el autobus camino de Chipiona. Aparicio, segun palabras de Jaramillo, quedo encantado con el pensamiento y las ideas del trianero, proponiendole a este su incorporacion a la nueva Junta Directiva, a la que D. Alfonso se adscribio como vocal, permaneciendo en dicho puesto hasta el 20 de diciembre de 1951, cuando D. Pascual Aparicio presento su dimision irrevocable, siendo sustituido por una gestora transitoria con D. Evaristo Perez Cortes a la cabeza.
Aqueños años en Tercera, fueron realmente duros. La marcha del Club estaba revestida de una palidez enorme. Segun Jaramillo: "Hubo años en que el numero de socios no llegaba a quinientos, por lo cual teniamos que aviarnoslas como podiamos". Y entonces, es cuando sale a relucir la labor de D. Alfonso: "En mi domicilio preparabamos los bocadillos para los jugadores. Mi esposa, Dª Clara Aracil Campos, muy betica, no escatimaba esfuerzos en tales labores". Y es que eran muchas horas de sacrificio para que los jugadores beticos pudieran tener listo su almuerzo en aquellas duras salidas a Tanger, Jaen, Huelva o Cadiz.
Alfonso Jaramillo, actuo de Vocal, Tesorero y contable, durante el periodo 1947-51, los años mas duros del Club en Tercera. En la imagen, sentando a la izquierda del todo. A su lado, tres leyendas del beticismo: D. Andres Aranda, D. Pascual Aparicio y D. Jose Valera Nocera. La foto, sin fechar, podria datarse de entre 1948 y 1950, años en que Aranda fue el entrenador del Real Betis.
El 23 de marzo de 1949, se cita un hecho importante en la Historia del Club, pues se celebra el partido homenaje al jugador Angel Saro, tras diecinueve años al servicio de los colores verdiblancos, colaborando D. Alfonso Jaramillo en la preparacion del evento.
D. Alfonso Jaramillo participo en el Homenaje a Saro. Se jugo un partido entre el Real Betis y una seleccion de jugadores andaluces. A la izquierda, el directivo trianero portando regalos; y en el extremo derecho, Peral.
Continuando con el anecdotario, Jaramillo desvela hechos como el sucedido en una salida, al tomar los jugadores el tren para un desplazamiento amistoso a Malaga; por lo visto, la expedicion compro los tickets mas baratos, por lo que figuraron como un improvisado coro de campanilleros. En otra ocasion, recuerda las anecdotas del jugador Villarin, quien gozaba de una tecnica excelente y era de lo mejorcito que por aquellos años corria por Heliopolis. En una ocasion, los beticos jugaban en Andujar ante el Iliturgi, y Antonio Villarin se disponia a lanzar un libre directo, pero lejisimos del marco contrario, pues el balon se encontraba a la altura del banquillo verdiblanco. Villarin, un momento antes de lanzar el balon, miro a Jaramillo y le dijo "Alfonso, esto va a ser gol". Jaramillo mostro una cara, mezcla de incredulidad y de sorna, al no imaginarse que aquella falta pudiera finalizar entre las redes. Sin embargo, Villarin transformo en gol aquel golpe franco, y le dijo a Jaramillo entonces: "¿Ve usted lo que le dije?". Y D. Alfonso le respondio: "Si señor, usted llevaba toda la razon".
De aquellos años, Jaramillo recuerda con cariño a D. Pascual Aparicio: "Pascual era agente de aduanas, y tanto su domicilio como su negocio se hallaban cerca de la Torre del Oro...el lo dio todo por el Betis, nunca se quedo con un duro, y ni siquiera recupero lo que ponia. Era tan buena persona, que al ex-jugador Peral lo coloco de chofer en su automovil".
Siguiendo con el recuerdo de aquellos años...."Lo pasabamos canutas hasta para comprar material. Los suministros deportivos se compraban en la tienda del Siglo Sevillano, cerca de la calle Francos. Recuerdo que el tendero a quien llamabamos "Pepe el del Siglo", a veces nos negaba el material, porque en ocasiones no se podia pagar, ni siquiera a plazos".
D.Alfonso, sentando a la izquierda. De pie, "Pepe el del Siglo". Este hombre era el encargado de vender el material deportivo al Real Betis Balompie, durante la estancia de este en la Tercera Division.
D. Alfonso tambien participo en la circunstancia de la famosa rifa del carro. Un dia, un señor valenciano propuso acordar con el Betis la rifa de unas papeletas para vender un carro con mula. Alguien de confianza le comento a Jaramillo que el propietario levantino no era de fiar, por lo cual Jaramillo se llevo el carro como prenda de fianza hasta que acabara el sorteo de las papeletas, al final de la calle Alvar Nuñez, en el Barranco de Mensaque, donde un carretero conocido de Jaramillo tenia una cuadra. El carro y la mula, permanecieron dos dias en aquel lugar. Finalmente, se dio la circunstancia que el sorteo le toco al Real Betis Balompie, que acabo por revender el carro a su dueño.