Desde la fundación del Club hasta la fecha, han sido muchísimos los entrenadores encargados de preparar al equipo. Desde los primeros años del Sevilla Balompié hasta los inmediatamente posteriores a la absorción del Betis FC, la preparación era dictada normalmente por aquellos hombres que más conocimiento poseían de cultura física y de manejo de balón y de la técnica necesaria para practicar el Sport; dotados de carácter como para ostentar la capitanía ( Manuel Ramos Asensio, Herbert Richard Jones....).
La época en que el amateurismo encubierto hizo estragos en filas béticas fue un período apto para que los capitanes y hombres fuertes de la plantilla fueran sus principales representantes, entre los que destacaron Salvador Llinat o el mismo Andrés Aranda ( incluso entrenador del Club en etapas posteriores ).
La llegada de la total profesionalización significó conllevó a la diversificación en las funciones y organigramas de los clubes. Los valores eran distintos. En el caso bético, hombres como el exsevillista "Kinké", César Reyes o el sencillo Sampere (Final de Copa y Ascenso a 1ª), estuvieron entre los primeros en firmar contratos como preparadores.
Sin embargo, la venida del irlandés Mr. Patrick O´Connell, preparador de dilatada experiencia nacional e internacional, supuso la aplicación de nuevos métodos de entrenamiento; una forma distinta de ver el fútbol, en la que la opinión para efectuar nuevos fichajes era necesaria para el preparador. Por todo, logró con el Betis su única Liga (34/35). El dublinés marchó al Barcelona, en 1935, regresando de nuevo al Club Verdiblanco en 1942, con quien logró el ascenso a la Primera División, para marcharse posteriormente al Eterno Rival. Con O´Connell también se vivió el descenso a la Tercera División.
En la División de Bronce, hombres como Andrés Aranda o Gómez, gente de la casa y bética sin límites, llevaron las decisiones técnicas en muchos de aquellos años de carestía y de penurias.
La aparición de Villamarín en la presidencia, con el gallego obsesionado en consolidar al Betis entre los grandes, supuso una nueva manera de entender el apartado técnico. Entrenadores de prestigio nacional e internacional, tales como Antonio Barrios, Fernández, o Daucik, llevaron las riendas del banquillo durante aquellos fines de los 50 y principios de los 60.
En 1964, el veterano y prestigioso Domingo Balmanyá, será el primer entrenador que lleve al Betis a jugar competiciones europeas (Copa de Ferias). Pero esa brillantez será apagada por la crisis económica y las luchas internas por el poder del Club, una vez que Villamarín comienza a ausentarse por su larga enfermedad hasta su fallecimiento. Se hacen inversiones en algunos entrenadores de cierto nombre, tales como Martim Francisco, o Luis Hon. Pero la falta de liquidez para realizar contrataciones de jugadores garantía, conlleva a la necesidad de sacar al Primer Equipo a futbolistas de la cantera, sin experiencia, baratos en un principio, que no pudieron dar más de sí, salvo en excepciones. Andrés Aranda, Ernesto Pons o Pepe Valera, destacan dentro de este período en los que el Betis es un equipo "ascensor".
La apuesta del Presidente Núñez Naranjo, es la contratación del entrenador Ferenc Szusza, en 1971. El técnico húngaro impregnó al Betis unas bases y una manera de hacer fútbol. En la Secretaría Técnica, D. José María de la Concha Meneses trae futbolistas de gran calidad, siendo muchos de ellos recordados también por su entrega y beticismo.
Como sustituto de Szusza, reclamado por el Ministerio de su País, llega el veterano Rafael Iriondo. Las bases ya estaban sembradas y el técnico vasco logró junto al Equipo la I Copa de S.M. El Rey, en 1977. El segundazo posterior hizo recordarnos la idiosincrasia de nuestro Club. Pero pronto el Betis lograría ocupar el lugar que le corresponde.
En la década de los 80, destacaron hombres como Carriega (en dos ocasiones), ,Pepe Alzate o Luis Del Sol. Con los dos primeros se retornó a Europa, mientras que con el Gordito del Empalme se llegó a la Final de la Copa de la Liga. A pesar de lo anterior, los años finales de la década son malos para el banquillo verdiblanco. La Entidad empieza a acusar las malas gestiones y sus débitos generados.
En el tercer año consecutivo en Segunda, la Secretaría Técnica dirigida entonces por Eusebio Ríos, realizará la gran adquisición para el banco Bético: Lorenzo Serra Ferrer. Sin duda, el hombre más importante en la dirección de los jugadores de la Entidad en su Historia. Bajo la primera parte de su égida (1993-1997), se consiguió un tercer y un cuarto puesto, llegándose a la Final de la Copa del Rey. Nos hallamos ante un gran hombre, bético confeso por los cuatro costados, amante del trato personal con los futbolistas, no exento de disciplina.
A la marcha del balear, técnicos de renombre pasan por el Club, tales como Luis Aragonés (de nuevo), con quien se obtiene de nuevo billete europeo.
A partir de, aproximadamente, 1998, la política económica y de fichajes del principal accionista, Ruiz de Lopera, sufre un cambio progresivo e inestable. El Betis desciende a Segunda División en 2000, con una plantilla cara. Sin embargo, se asciende con rapidez al año siguiente, iniciando de esta forma los verdiblancos una nueva etapa en la División de Oro que duraría 8 temporadas.
En 2002, con el entonces casi desconocido Juande Ramos, el Betis finalizó clasificado para puestos europeos uefos en una Temporada muy regular. Como sustituto llegó el prestigioso Victor Fernández, rozándose de nuevo las clasificaciones europeas.
En 2004, vuelve Serra Ferrer; con él, llegan de nuevos los éxitos. Sacándole provecho a la plantilla se consigue nada menos que un 4º lugar.....¡ y otra vez la Copa del Rey !. Temporada excepcional, posiblemente la mejor de las últimas décadas, con resultados espectaculares.
El año siguiente, el 2005, el Betis vive su primera participación en Champions. Sin embargo la contratación de jugadores, baratos algunos; otros de dudosa calidad, impiden que el Betis diera ese "plus" histórico. El principal accionista, Ruiz de Lopera, continúa con su política de inversiones mínimas. El Betis pasa apuros aquella temporada, pero finalmente se consigue la permanencia.
La paradoja de Lopera durante los años 2006 al 2008, consiste en que llegan entrenadores contrastados, tales como Javier Irureta o Héctor Cúper; sin embargo abundan los "bluff" en las plantillas, confeccionadas básicamente con jugadores mediocres. Un Hombre de la casa, Paco Chaparro, saca a los béticos las castañas del fuego en dos ocasiones, pero a la tercera es destituido y sucedido por Nogués,hombre también de la cantera que no puede evitar el descenso a Segunda en el 2009. En la Secretaría Técnica, se desconoce que decisiones toma Manuel Momparlet, muy limitado a los estrechísimos presupuestos que le otorga Ruiz de Lopera.
En la actualidad, el déficit de más de 70 millones de euros, generado por la política del principal accionista, Manuel Ruiz de Lopera, pesa como una losa para la adquisición de los nuevos fichajes. El entrenador, Antonio Tapia, en la cuerda floja, se ve una vez más limitado, aunque también algunos fichajes discutibles parecen haber venido por su recomendación.