Si bien en los anales del fútbol español queda registrada la consabida rivalidad béticosevillista, esta sección se encargará de posicionarse única y exclusivamente en la parcela más amistosa que ha imperado en determinadas ocasiones entre ambas entidades. El fomento de ese marco puede perfectamente contribuir a que se enriquezca el respeto, la deportividad y el reconocimiento de los valores ajenos; perfeccionando así la convivencia entre todos, dentro y fuera del terreno de juego.
La enconada rivalidad ha conducido en numerosas ocasiones a episodios desagradables, los cuales han trascendido del mundo del deporte a lo social: casos como el botellazo a Juande Ramos, agresiones como las llevadas a cabo al jugador bético Rodríguez o al sevillista Manolo Pérez son algunos ejemplos que reflejan lo que nunca debió suceder, los cuáles han quedado en la Historia de nuestros clubes como manchas de Lady MacBeth y no se borrarán jamás.
Por una parte, recordaremos los momentos en que ambos clubes compartimos felicidad o tristeza, así como muchísimos detalles bonitos, de caballerosidad o de humanidad que afloraron en momentos diversos, sino que intentaremos derribar falsos mitos que se introdujeron en su tiempo y se incrustaron como cristales, favoreciendo la rémora del enconamiento y del ciego partidismo.
Sevillista, Bético, sed bienvenidos a esta sencilla sección en la que los únicos colores serán el blanco, el verde y el rojo.